CON VANEBON, LA NARRATIVA SE VOLVIÓ ÍNTIMA Y CINEMATOGRÁFICA EN PRIMADONNA, UNA EXPLORACIÓN DEL UNIVERSO ADOLESCENTE DESDE LO PERFORMÁTICO Y LO EMOCIONAL. ESTE UNIVERSO MOSTRABA DISTINTOS ARQUETIPOS DEL GIRLHOOD QUE CONVIVÍAN EN ESCENA
En el marco de Volvo Fashion Week México Guadalajara, la ciudad volvió a ser el centro de atención por su capacidad de articular discursos que dialogan con lo local mientras se proyectan con claridad hacia lo internacional, esta vez desde la industria de la moda. Esta edición fue un termómetro del momento creativo en México: diverso, crítico y cada vez más consciente de su propia voz.
Día 1
El día uno inició dentro uno de los íconos de la ciudad: el Teatro Degollado. Calderoni firma detrás de los uniformes oficiales de la selección nacional, presentó una reinterpretación de la silueta masculina desde una óptica contemporánea, depurada y precisa.
Por su parte, Julia y Renata desarrollaron una propuesta conceptual alrededor del acto de nombrar: una exploración donde la voz se convierte en materia y el textil en el lenguaje. Las prendas, construidas desde cortes, curvas y variaciones, transitaban entre el susurro y el silencio, amplificadas por la dimensión sonora de Ely Guerra, lo que abonó a lo inmersiva de esta pasarela.
Día 2
El segundo día la narrativa se enfocó en la relación con la materia y el territorio. En el Antiguo Colegio de San Diego, Olmos y Flores presentó Barro, una colección que toma el barro como metáfora de creación, ruptura y reconstrucción. La tierra —en sus texturas y tonalidades— se convirtió en símbolo de una identidad resiliente, alejada de lo efímero y anclada los procesos y no en las tendencias.
Más adelante, el Edificio Arroniz recibió a Abel López en colaboración con Dion, con una propuesta que partía de la monumentalidad escultórica. La referencia a La Minerva operó como eje simbólico para hablar de firmeza y carácter, traducidos en volúmenes definidos y una paleta sobria que enfatiza la estructura.
En esa misma línea de reinterpretación cultural, Alfredo Martínez propuso un regreso a casa que toma el imaginario del mariachi desde una mirada contemporánea. El cierre del día estuvo a cargo de Arre con Hijo del Rey, una colección donde Alejandro Fernández traduce su legado personal en una propuesta ready-to-wear que incorpora guiños a la charrería, la música y la identidad tapatía desde un lenguaje actual.
DÍA 3
El tercer día expandió el formato hacia el espacio público en la Glorieta de los Jalisciences Ilustres, esta pasarela se integró al entorno urbano acompañado por la presencia de Ximena Zariñana.

DÍA 4
El cierre, en Sala Roxy, condensó uno de los momentos más frescos y disruptivos de la semana. Antonio Zaragoza, con Liberal Youth Ministry, desplegó Sinfonía Atroz, un universo oscuro, rebelde y onírico. Cada prenda parecía entrar en fricción con la siguiente, articulando un lenguaje cargado de actitud y libertad expresiva.
Después, No Name —presentado por Tajín— funcionó como un ejercicio de archivo: una curaduría que recorre décadas de trabajo para evidenciar la evolución de un ADN creativo que se transforma sin perder coherencia.
Con Vanebon, la narrativa se volvió íntima y cinematográfica en Primadonna, una exploración del universo adolescente desde lo performático y lo emocional. Este universo mostraba distintos arquetipos del girlhood que convivían en escena.
El cierre con Sentimiento y TRAUMNOVELLE llevó esa intimidad a un terreno más complejo. María Isas construye desde lo doméstico y lo tensiona. Las prendas sostienen una dualidad entre belleza y disonancia, cercanía y distancia. Articulando un relato que confronta lo no dicho y transforma la intimidad en un espacio de reflexión estética y política. Detrás de la aparente familiaridad, emerge una incomodidad vínculos, silencios y estructuras que se cuestionan desde el interior.
Así, el último día se sintió como un montaje emocional. La moda dejó de operar únicamente desde la forma para instalarse en lo afectivo, lo simbólico y lo crítico.
Más allá de las pasarelas y las propuestas, hay algo especialmente bonito que también se disfruta: ver la creatividad de quienes asisten. La forma en la que cada persona se presenta, cómo construye su estilo, cómo deja ver su carácter a través de lo que lleva puesto. Termina siendo casi otra pasarela non stop—una mucho más espontánea y viva.
¡Nos leemos en la próxima edición!
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