EL PLATILLO MÁS DESEADO EN EL MUNDO TIENE UNA INFINIDAD DE REINVENCIONES, AQUÍ UNA RECETA QUE SE ACERCA A LA GASTRONOMÍA DE NUESTRO DÍA A DÍA.

La pizza es un gran lienzo para la imaginación; su sola forma –un círculo elemental– despierta la capacidad inventiva, dan ganas de no conformarnos con ella, de hacerle cambios y variaciones. Hay una fuerte presión para que no dejemos la pizza como está. Olvídense de los puristas: la pizza es una invitación enorme a la libertad. Piensen en logros hermosos como la pizza hawaiana o la pizza de higo y queso de cabra. Mentes brillantísimas trabajan en modificar la pizza básica, para nuestro bien. Esta pizza, que nos llega vía la gente de Carolo, busca también la variedad. La encuentra en los acentos vagamente mexicanos del chipotle (con sus picantes notas ahumadas) y el aguacate, que agrega una mordida casi cremosa.

Antes de comenzar, asegúrense de tener una buena masa casera para pizza. No se preocupen, pueden encontrarla aquí; vayan, los esperamos. Esta receta es para una pizza bien grande; si no les cabe en la piedra o comal, hagan 2 relativamente pequeñas.

INGREDIENTES

1 lata (800 gramos) de jitomates de San Marzano
1 chile chipotle en adobo
Aceite de oliva, el mejor que puedan conseguir
Sal de mar

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