LAS IMPLICACIONES DE LA PRODUCCIÓN DE VIVIENDA SOCIAL EN ZONAS RURALES.

Como parte de mesas de discusión virtuales, y tuitazos que abren la discusión acerca de la vivienda y el papel que cobra por la pandemia; hablar de esto en México es tan complejo como su historia misma y tan amplio como su territorio. En el artículo ¿Qué hay sobre el derecho a la vivienda en México? se detalló un poco acerca de las leyes que rigen la Ciudad de México y las condiciones de la urbe. Pero, ¿qué sucede con la vivienda en zonas rurales?

La labor activa que ha tenido la sociedad civil para abordar los problemas y necesidades de entornos rurales es crucial. A través de una red compuesta por más de 10 organizaciones, trabajan y usan subsidios de la CONAVI para la producción social de vivienda; detalla Isadora Hastings, directora de Cooperación Comunitaria

Los huracanes que devastaron la región de la Montaña de Guerrero en 2013 afectaron a más de 5,000 viviendas. Por lo que Cooperación Comunitaria emprendió el Proyecto de Reconstrucción Integral del Hábitat en la comunidad de Obispo; y en 2015 se replicó en otras tres comunidades de la región desde un enfoque integral y multidisciplinario. No solo se trata de la construcción, también implica una serie de pasos durante la producción que buscan un diagnóstico previo integral y colectivo. Un proceso de diseño participativo; organización y planeación antes de llegar a la construcción, detalla Isadora.

Y después de la construcción se analiza el uso, mantenimiento y posterior evaluación. Aunque los retos siguen presentes ante normativas de construcción como la aprobada en 2016 donde CONAVI estableció que los sistemas constructivos a base de bambú, paja, palma y carrizo son considerados precarios; por lo que actualmente, los proyectos que incluyen mayor porcentaje de estos saberes y técnicas en las obras, no están calificados para la obtención de apoyo federal. Es una de las desventajas que destaca Comunal Taller de Arquitectura durante su práctica, por ejemplo en Oaxaca, Chiapas y Puebla. Otra organización cuya labor es de reconocer es la de Telar Social donde el co-diseño reivindica los saberes de la comunidad para que con su participación, se diseñen mejores espacios en el Estado de México.

El 67% de la vivienda en México es informal según el Índice de Competitividad Urbana 2014, presentado por el IMCO. Y 6 de cada 10 viviendas se construyeron sin la supervisión de un arquitecto o ingeniero. ¿Cuáles son las implicaciones de la autoconstrucción en este sentido?

Cuando se habla de autoconstrucción las personas pueden hacerse cargo de su problema habitacional de dos formas: a través de la cooperación proveniente de las redes familiares y vecinales; o la que involucra la contratación de trabajadores o albañiles que se manejan bajo un mercado laboral informal. Una de las principales causas de dichos comportamientos son la exclusión de gran parte del sector de la población a los programas de vivienda social.

¿Cuál ha sido el papel de instituciones y fideicomisos como INFONAVIT y FONHAPO? Si nos situamos en dos acontecimientos, nos encontraremos con lamentables sucesos como la vivienda abandonada que fomentó el desarrollo inmobiliario de GEO, Homex y Urbi a principios del siglo XX. Sin servicios básicos de habitabilidad y lejos de los centros de trabajo, el reto que tienen las instituciones es habilitar el entorno urbano para que las viviendas se inserten en el mercado bajo condiciones justas. 

¿Qué hay sobre el diseño de estrategias para la producción social de la vivienda? ¿Cómo se ha abordado este tema por parte del gremio? Es por eso que algunxs arquitectxs y especialistas comparten que una de los posibles caminos para atender el problema de la vivienda podría ser la autoconstrucción asistida; y no solo dejar la labor de diseño a los profesionales, sino diseñar, proyectar y construir juntos.



  • TEXTO: Cristina Cruz

  • FOTO: Cortesía

Fecha de Publicación:
Jueves 30/07 2020