RUNNING CLUBS Y CARRERAS QUE COMBINAN MOVIMIENTO, CONEXIÓN, SALUD MENTAL… Y ¿COMIDA?
El atletismo, correr, o como se ha popularizado: running, es para algunxs un deporte de rendimiento; para otrxs, una forma de mantenerse saludables; y para muchxs más, una práctica emocional, espiritual, casi terapéutica. Hoy también es un espacio de convivencia, donde se generan comunidades e incluso identidades: los famosos running clubs.
Sentir, sanar y conectar
Tal vez estemos cansadxs de escuchar cómo se modificaron muchas conductas tras la pandemia. Sin embargo, ese momento histórico impulsó un cambio profundo en la forma en la que entendemos el bienestar: ya no se trata solo de salud física, sino de salud emocional, mental y sobre todo valorar la importancia de conectar con lxs otrxs. Correr se convirtió en una forma de sanar, resistir y crear vínculos.
A diferencia de otros deportes, correr necesita muy poco: un pie frente al otro, inhalar, exhalar y seguir. Esto ha provocado que miles de personas se sumen a esta práctica y que surjan comunidades que no se definen por tiempos ni distancias, sino por valores: apoyo mutuo, pertenencia y conexión.
Los running clubs hoy son más que grupos de entrenamiento. Son espacios para encontrar motivación, impulsarte a seguir y empezar un camino hacia una vida más saludable (mental y físicamente). En ellos se superan tristezas, se celebran cumpleaños y se crea una comunidad en movimiento. Ya no se corre para ganarle al reloj, sino para ganarle al cansancio emocional de los días tan acelerados que vivimos.
Nuevas carreras, nuevos rituales
Esta nueva percepción del running también ha influido en el diseño de las carreras y las propuestas de los clubs emergentes. De los eventos convencionales surgieron experiencias con intención: carreras nocturnas, recorridos multisensoriales, rutas con café o comida.
Nike After Dark Tour es un ejemplo claro de esta evolución. Una serie de eventos nocturnos celebrados en seis países, diseñados exclusivamente para mujeres. La iniciativa busca motivarlas a través del cuerpo en movimiento, el uso del espacio público y la creación de comunidad. Puede sonar simple, pero para muchas mujeres mexicanas el correr de noche resulta impensable por el desafortunado contexto social que estamos viviendo.
También ha surgido el fenómeno de los food runners, especialmente en ciudades como París, Nueva York y Londres, donde ya se organizan con más estructura y regularidad. La propuesta es sencilla pero poderosa: correr juntos y luego compartir una comida. Esta tendencia no solo fomenta la actividad física, sino también la conexión social y el placer de comer en comunidad. Aunque en algunos lugares ya existe con tintes más formales, no se necesita tanto protocolo: basta con correr con tus amigxs y descubrir un nuevo lugar para recargar el cuerpo y celebrar el movimiento.
Por otro lado, propuestas como Soy Corredora —una plataforma fundada por Sonia Chávez— han transformado el panorama del running femenino en América Latina. Más que una comunidad digital, es una red de inspiración, acompañamiento y representación para miles de mujeres. Su misión es clara: motivar a más mujeres a correr, brindarles información útil y herramientas formativas para que puedan construir su propio camino dentro de esta gran aventura que es el running.
Y luego están los formatos completamente disruptivos, como las coffee raves mezclados con carreras, eventos que fusionan el ritual de correr con la cultura del café, la música electrónica y el baile matutino. Uno de los proyectos que ha traído esta propuesta a la escena es The Running Club (TRC). En eventos como su Coffee Rave llevado a cabo en el mes de marzo, en colaboración con Buzz Cafe. Se propone empezar el día corriendo y terminar bailando, rodeado de comunidad, café, sets de DJs y ese tipo de energía que solo surge cuando el cuerpo se mueve por gusto.
Cuando el streetwear se pone los tenis
Cada vez somos más quienes salimos a correr como ritual de resistencia emocional, de salud mental o simplemente como una forma de encontrarnos con otrxs, el running se ha convertido en una nueva forma de habitar las calles… Y las marcas lo han entendido.
Hermanos Koumori, por ejemplo, nació en la cultura del streetwear, pero hoy está dando un giro hacia el universo del running. No lo hacen por moda ni por tendencia: lo hacen porque entienden que hacia allá vamos todxs. Correr como el nuevo punto de encuentro, el “nuevo statement”.
Han lanzado una nueva línea de ropa pensada para acompañar a lxs corredorxs, pero su cambio no se queda en los productos. Su nueva flagship store no es solo una tienda: es un running club, un espacio que funciona como punto de partida, encuentro y comunidad. Esto se refleja también en iniciativas como su carrera Koumori 10000, una carrera de 10 km pensada para quienes corren distinto. Sin rutas habituales, sin rostros familiares, sin ritmos predecibles, solo libertad, naturaleza y velocidad como únicas aliadas en el camino.
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Correr ya no es solo llegar a la meta, superar tiempos y recorrer mayores distancias, es descubrir con quién compartes el camino. ¿Qué otros running clubs conoces? ¡Cuéntanos!
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