TERMOS, ÁREAS PROTEGIDAS, ENERGÍAS ALTERNATIVAS, TOTE BAGS ¿DE VERDAD BENEFICIAN AL MEDIO AMBIENTE?

Comprar sin culpa. Viajar sin culpa. Producir sin culpa. La palabra “sustentable” funciona como una especie de absolución anticipada en el Greenwashing o “hacer que algo parezca ecológico cuando no lo es”, pa’ los cuates.

El problema es que, cuando unx se detiene a revisar los datos, muchas de estas soluciones no están diseñadas para cambiar el sistema. Están diseñadas para hacerlo digerible. Y eso no es lo mismo.

La piel de nopal ¿De verdad es un material puro?

Que si carteras, bolsas, ropa, la piel de nopal ya es todo un ícono y hasta un meme dentro de México. Se presenta como una revolución:vegetal, mexicana y alternativa al cuero animal. Y sí, hay avances reales detrás. El nopal requiere menos agua que otros cultivos industriales y puede cosecharse sin destruir la planta.

Pero el producto final no es una penca convertida en bolsa. En realidad, estos materiales suelen ser compuestos híbridos, donde la fibra vegetal se mezcla con poliuretanos (plásticos) para lograr resistencia y durabilidad. Investigaciones técnicas sobre “cuero vegano” han señalado que muchos de estos materiales funcionan como textiles recubiertos con polímeros, lo que limita su biodegradabilidad real.

Incluso discusiones técnicas independientes han señalado la presencia de sustancias químicas industriales en algunos casos, lo que revela que el proceso dista de ser completamente “natural”.

La contradicción es que se vende como naturaleza… pero funciona como industria.

Y hay otra pregunta… si este material entra a cadenas de producción masiva, ¿no terminará replicando exactamente los mismos impactos que intenta evitar?

El objeto “eco” que pretende ser eterno

El termo reutilizable, la tote bag de algodón, el vaso plegable de silicona, todos prometen reducir residuos. Y pueden hacerlo. Pero solo bajo la condición del uso prolongado.

Un termo de acero inoxidable implica minería, fundición, transporte global. Su huella inicial es alta. Solo se justifica si reemplaza cientos de productos desechables a lo largo del tiempo. Aquí la cosa es que no nos basta con un solo termo, “necesitamos” 4, en diferentes colores, de varias colecciones. Y así es como muere una idea de bajo consumo. Para el sistema económico de las empresas tiene sentido, no les conviene que compres un solo termo, así que solo les queda hacerlos deseables, crearte una necesidad, un deseo del nuevo modelo.

Lo mismo con las bolsas de algodón, su producción es intensiva en agua y agroquímicos. Si se usan pocas veces, su impacto puede ser incluso mayor que el de una bolsa plástica de un solo uso. Te invito a contar cuantas tote bags sin un uso real tienes en tu casa. Todo evento, empresa o marca ha dado una tote bag porque son “muy usables” y sí, no es mentira ¿pero necesitamos 20 por persona?

El problema no está en el objeto. Está en su ciclo de vida real. Cuando lo “reusable” se convierte en tendencia y se compra constantemente, deja de ser solución. Se vuelve otra capa de consumo. Qué abrumante, ¿no?

Empaques biodegradables: Desaparecer… pero ¿dónde?

Uno de los casos más claros de greenwashing está en los empaques. Muchos productos etiquetados como “biodegradables” o “compostables” requieren condiciones industriales específicas para degradarse, como temperaturas altas, humedad controlada, procesos que no existen en la mayoría de las ciudades.

En lugares como la Ciudad de México, donde la infraestructura de compostaje es limitada, estos materiales terminan en rellenos sanitarios. Y ahí, sin oxígeno ni condiciones adecuadas, su degradación se vuelve extremadamente lenta.

Si nada aparece por generación espontánea, obviamente, tampoco desaparece. Aunque a muchas personas les cueste creerlo.

Turismo ecológico: Conservar… mientras se construye

El ecoturismo suele presentarse como la forma ideal de viajar, genera “ingresos locales” y promueve la conservación.

Pero los datos muestran una tensión constante. Estudios sobre turismo en áreas naturales señalan que, sin regulación estricta, la actividad turística puede generar degradación del suelo, presión sobre el agua y alteración de ecosistemas.

En México, el crecimiento del turismo ha impulsado desarrollos inmobiliarios en zonas ecológicamente sensibles. En Oaxaca, por ejemplo, la expansión turística ha transformado territorios costeros, muchas veces bajo discursos de sostenibilidad.

El paisaje se conserva… hasta que se vuelve rentable. Y en todo caso ¿Los ingresos de verdad son para la gente local?

Áreas Naturales Protegidas: Proteger poco, presionar mucho

Las ANP son una de las herramientas más importantes de conservación. Pero su alcance es más limitado de lo que se piensa.

En Oaxaca, las áreas protegidas estatales cubren apenas 7,553 hectáreas, es decir, el 0.09% del territorio. Y en el documental Boca Vieja, escuchamos los testimonios de múltiples habitantes que temen ante el decreto de “área protegida”. Son desplazados en nombre del medio ambiente y ante el poder ejercido sobre ellxs, sólo les queda observar como dicho territorio protegido se convierte en hoteles.

Así, este concepto puede generar una falsa sensación de intocabilidad, de triunfo, cuando en realidad son territorios en disputa.

Energías limpias: Menos daño no es cero daño

Incluso las soluciones más celebradas tienen grietas.

Los paneles solares requieren procesos industriales intensivos y generan residuos difíciles de reciclar.
Los autos eléctricos dependen de baterías que implican extracción minera a gran escala.

No son soluciones falsas. Pero tampoco son neutras. Son mejoras dentro de un sistema que sigue dependiendo de la extracción.

Entonces, ¿para dónde me hago?

No hay una respuesta limpia. Y quizá ese es el punto. Porque si todo parece tener un costo oculto, la salida no está en encontrar el producto perfecto. Está en cambiar la pregunta.

No “¿qué compro?”, sino ¿puedo no comprarlo? ¿puedo usar lo que ya tengo más tiempo? ¿puedo reducir antes que sustituir?

Suena menos espectacular. No cabe en una campaña. No tiene empaque bonito.

Pero tal vez ahí, en esa decisión silenciosa de hacer menos en lugar de hacer “mejor”, es donde empieza algo que sí incomoda al sistema. Y entonces la pregunta se vuelve otra, más honesta, más difícil de vender. Si lo sustentable no siempre es lo que parece… ¿estamos listxs para vivir con menos, o solo para consumir distinto?


  • Texto: María Fernanda Carmona

  • Fotos: Cortesía

Fecha de Publicación:
Martes 28/04 2026