EL PROYECTO NO SE QUEDA EN LO SIMBÓLICO: TAMBIÉN IMPULSA TALLERES DE AUTOGESTIÓN DISIDENTE, CON ÉNFASIS EN HABILIDADES PRÁCTICAS COMO ENCUADERNACIÓN, ESCULTURA, PRESERVACIÓN DE ALIMENTOS Y CREACIÓN ARTESANAL
En medio de un contexto hostil para las corporalidades disidentes en Honduras y Centroamérica, nace La Maricada: una colectiva que se resiste a ser clasificada o domesticada. Lejos de toda institucionalidad y de cualquier lógica de rentabilidad cultural, este proyecto ha tejido desde 2020 una red de pensamiento crítico, cuidado colectivo y creación editorial para corporalidades, identidades y sexualidades disidentes, diversas y plurales.
Lo que comenzó como un espacio de acompañamiento entre amix durante la pandemia, se transformó en un refugio creativo y político que hoy genera investigación, memoria viva y posibilidades de existencia. Sin estructuras fijas ni jerarquías, La Maricada funciona como una célula viva que muta, se adapta y responde a las necesidades del presente.
Revista digital: Memoria viva y archivo disidente
Una de sus principales apuestas ha sido la revista digital La Maricada, de distribución gratuita y abierta. Hasta la fecha han publicado tres números que funcionan como archivo, como performance y como acto poético de resistencia.
El primer número resignificó insultos y estigmas usados contra las identidades LGBT+. El segundo giró en torno al amor y el deseo desde una mirada disidente. Por su parte, el tercero exploró las vivencias pandémicas como virus social, como encierro, pero también como posibilidad de transformación. Lejos de la academia o la curaduría elitista, sus convocatorias han sido abiertas a voces de todo el continente, siempre con la única regla de no reproducir discursos de odio ni violencias estructurales.
Autogestión disidente: talleres y redes transfronterizas
El proyecto no se queda en lo simbólico: también impulsa talleres de autogestión disidente, con énfasis en habilidades prácticas como encuadernación, escultura, preservación de alimentos y creación artesanal. Estas actividades han sido realizadas en Guatemala y Honduras, y buscan generar herramientas concretas para la autosuficiencia y el sostenimiento comunitario.
A partir de redes afectivas, han construido una propuesta transfronteriza que dialoga con experiencias locales desde los márgenes. La colectividad no se entiende como un grupo cerrado, sino como un espacio de colaboración constante, donde entran y salen personas con el tiempo.

Una investigación para sanar: acceso a la salud desde los márgenes
En el último año, La Colectiva ha enfocado su energía en una investigación crítica sobre la atención en salud para corporalidades trans, travestis, no binarias, lesbianas y bisexuales. Este trabajo, que será publicado a finales de año, busca no solo visibilizar experiencias sistemáticamente ignoradas, sino también proponer un protocolo pedagógico y popular para profesionales de la salud.
El objetivo es claro. Buscan facilitar el acceso a información útil y actualizada para mejorar la calidad de vida de las disidencias sexuales y de género en Honduras, un país donde la salud pública no contempla sus existencias ni necesidades. La guía será de distribución gratuita y abierta, pensada desde y para quienes han sido históricamente marginades por los sistemas de poder.
Cultura como privilegio, disidencia como potencia
En Honduras, el acceso a la cultura sigue siendo un lujo. La mayoría de los espacios artísticos responden a lógicas coloniales, institucionales y excluyentes. Frente a eso, La Maricada apuesta por una cultura situada, comunitaria y profundamente política. Su presencia ha inspirado el surgimiento de otras iniciativas como Negritudes Trans o Libre como las gallinas, que siguen articulando desde otras trincheras y geografías.
Las compas que integran La Maricada impulsan la idea de que el arte no es un ornamento ni un accesorio: es una herramienta para sobrevivir, pensar, cuidar y crear. Desde los barrios, los pueblos, los márgenes, siguen creando sin permiso y sin miedo, construyendo puentes entre afectos, territorios y deseos.
Más que una colectiva, una vibración que incomoda
La Maricada no quiere institucionalizarse ni convertirse en marca. Su fuerza radica justamente en su fluidez, en su capacidad de mutar, de desbordar, de incomodar. Más que una colectiva, son una vibración en el tejido social, una energía que se niega a ser domesticada por los discursos oficiales.
Con cada revista, taller o investigación, reafirman que las disidencias no solo resisten, sino que crean futuro. Desde la precariedad, desde el exilio, desde la rabia, La Maricada sigue apostando por la vida en común y por el pensamiento crítico.
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Texto: Redacción Coolhuntermx
Fotos: Cortesía
Fecha de Publicación:
Miércoles 06/ 08 2025
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