La Nube que nos seca: ¿Puede el internet sobrevivir sin agotar el agua del planeta?
Foto por Andrea Villareal
GOOGLE SE HA COMPROMETIDO A "REPONER" EL 120% DEL AGUA DULCE QUE UTILIZA PARA ESE MISMO AÑO, AUNQUE HASTA AHORA SÓLO HA ALCANZADO UN 6%
Mientras scrolleamos sin parar, el planeta se seca. Cada búsqueda en Google, cada “me gusta” y cada stream tienen un costo oculto: millones de litros de agua al año. Esta es la otra cara de la nube digital que nadie quiere ver. Y seguro ¿Cómo qué me estoy acabando el agua al usar el internet si no la veo? El internet no es inmaterial. Vive en centros de datos: enormes edificios llenos de servidores que almacenan, procesan y distribuyen información las 24 horas del día. Pero para funcionar, necesitan una constante y eficiente refrigeración. ¿Con qué se enfrían? Con agua. Mucha agua.
En 2022, Microsoft consumió 6.4 millones de metros cúbicos de agua —un aumento del 34% respecto al año anterior— en buena parte para sostener su infraestructura de inteligencia artificial. Google, por su parte, usó 5,600 millones de galones en ese mismo periodo. Estas cifras equivalen, respectivamente, al consumo anual de más de 100,000 personas en promedio.
La refrigeración líquida sigue siendo más eficiente que el aire en muchos climas. Y por eso, el crecimiento de los centros de datos en zonas áridas —como Querétaro, en México, o Santiago, en Chile— ha generado controversia entre activistas y comunidades que enfrentan escasez hídrica.
Foto por Andrea Villareal
La inteligencia artificial y su sed creciente
La expansión de la inteligencia artificial ha incrementado exponencialmente el uso de recursos. Una sola sesión de ChatGPT puede requerir hasta medio litro de agua dulce, principalmente para enfriar los servidores que procesan tus preguntas. El entrenamiento de modelos como GPT-3 ha necesitado hasta 700,000 litros de agua, según reportes recientes.
Es un consumo invisible. No se ve, no se huele, no se oye. Pero está ahí: en cada clic, en cada video, en cada meme.
Algunas big tech ya comienzan a responder a la presión ambiental y al hecho de que el internet esté usando demasiada agua. Microsoft ha adoptado sistemas de enfriamiento en circuito cerrado y busca ser “water positive” para 2030. Google se ha comprometido a “reponer” el 120% del agua dulce que utiliza para ese mismo año, aunque hasta ahora sólo ha alcanzado un 6%. Veremos…
La sostenibilidad digital depende tanto de las empresas, como de los hábitos de consumo. Ver menos videos en 4K, desactivar la reproducción automática, reducir el uso de almacenamiento en la nube, cerrar pestañas, apagar la cámara en llamadas innecesarias: cada decisión digital cuenta.
En un mundo donde la hiperconectividad parece inevitable, el verdadero reto es hacerlo de manera consciente. Ser digital no puede significar ser ciego al costo hídrico de nuestras acciones.
¿Vale la pena secar el planeta por una pregunta más?
Nos dijeron que el futuro sería digital, pero olvidaron mencionar que ese futuro también tendría sed. Hoy, la pregunta ya no es si necesitamos internet. Es si el internet que estamos construyendo puede coexistir con los límites físicos del planeta.
Lo que está en juego no es sólo eficiencia. Es la posibilidad de vivir en un mundo donde la tecnología no se convierta en una carga más para el planeta, sino en una aliada para protegerlo.
¿Tú qué piensas sobre el consumo del agua por el uso de internet?