Recién egresada en México: la incertidumbre con título en mano
Foto de Joshua Hoehne en Unsplash
UN INFORME DE DELOITTE (2024) REVELÓ QUE EL 46% DE LOS JÓVENES DE NUESTRA GENERACIÓN SIENTE ESTRÉS LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO, Y MÁS DEL 50% HA CONSIDERADO RENUNCIAR A SU TRABAJO POR TEMAS DE SALUD MENTAL
“Estoy recién egresada ¿Qué se supone que debo hacer ahora?” Esa ha sido mi pregunta favorita desde diciembre de 2024, cuando egresé de la universidad como comunicóloga especializada en periodismo cultural. Me gusta pensar que soy una mujer con una brújula, pero a veces siento que alguien le quitó el imán.
Nací con internet, crecí con redes sociales, y me gradué en medio de crisis globales: pandemia, inflación, guerras lejanas que nos afectan aquí, cerca. Soy parte de la generación Z, y aunque se dice que somos adaptables, digitales, creativxs, también somos una de las generaciones más ansiosas y emocionalmente agotadas. Un informe de Deloitte (2024) reveló que el 46% de los jóvenes de nuestra generación siente estrés la mayor parte del tiempo, y más del 50% ha considerado renunciar a su trabajo por temas de salud mental.
OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Egresar no es llegar: es empezar a caminar sin mapa
¿Voy a trabajar para siempre? ¿Y si solo quiero descansar, mirar el cielo o tomar decisiones sin sentirme egoísta? Esta pregunta, que parece ingenua, resuena con fuerza entre jóvenes egresadxs. Somos una generación cansada antes de empezar, porque crecimos con la presión de “ser alguien”, de “lograr algo”, y cuando por fin tenemos un papel que dice “licenciada”, nos damos cuenta de que no hay respuestas mágicas y que esto no es un final, sino el comienzo de la vida.
Vivir con culpa: el privilegio de pensar en el futuro
Puedo explorar opciones, pensar si quiero estudiar una maestría, viajar, tomarme un tiempo. Y eso, lejos de sentirse como libertad, a veces sólo da vueltas como culpa. Porque ¿cómo me atrevo a no saber qué hacer con mi vida cuando otras personas solo quieren sobrevivir? Esta disonancia es real. Según Oxfam México, el 1% más rico del país concentra casi el 30% de la riqueza, y aún así muchas de nosotras, incluso con estudios, enfrentamos incertidumbre económica, emocional, social.
Al ser recién egresada estoy aprendiendo es que la incertidumbre también es un territorio. Y en lugar de verla como vacío, podemos verla como campo fértil. No estoy perdida: estoy en transición. Y tal vez no necesito hacer algo inmediatamente. Tal vez, solo tal vez, vivir la pregunta es parte del proceso.