EL MERCADO DE CUIDADO DE MASCOTAS EN MÉXICO ALCANZÓ LOS 4,800 MILLONES DE DÓLARES EN 2025 Y SE PROYECTA QUE LLEGUE A 7,900 MILLONES PARA 2034, CON UN CRECIMIENTO ANUAL DEL 5.70%

Los animales de compañía ocupan un lugar cada vez más importante dentro de los hogares, especialmente entre la generación Z, que les ha integrado como un miembro más de la familia, usando en ocasiones de forma coloquial y un tanto humorística, como animalhijxs.

La generación Z, conformada por personas nacidas entre 1995 y 2009, creció en un contexto donde los vínculos con perros y gatos adquirieron un significado distinto. Para muchxs de ellxs ya no son solo animales de compañía, sino parte de la familia y de su vida cotidiana.

Los números respaldan esta transformación. En México, casi 7 de cada 10 hogares tienen una mascota, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025 confirma la magnitud del cambio. El estudio revela que 68,3% de las viviendas particulares habitadas del país cuentan con al menos un animal de compañía. Esa presencia dejó de ser un elemento aislado para convertirse en parte del entorno cotidiano de millones de personas, razón por la que el Inegi decidió incorporar este indicador dentro de una encuesta enfocada en medir el bienestar de la población.

La convivencia con mascotas, sin embargo, no se distribuye de manera uniforme en todo el país. La Enbiare 2025 muestra diferencias entre las entidades federativas y evidencia que los hábitos de convivencia cambian según las características sociales, económicas y culturales de cada región. De cerca les siguen Oaxaca, con 72,9%, y Puebla, con 72,5%, estados donde prácticamente tres de cada cuatro hogares conviven con algún animal de compañía.

¿Qué hay detrás del vínculo? Relaciones cuasi-sociales y antropomorfismo 

El término se utilizó originalmente para describir la conexión emocional unidireccional entre individuos y figuras mediáticas. Este artículo retoma ese concepto y lo traslada a la “relación cuasi-social” que la generación Z construye con sus mascotas en su día a día.

Lxs dueñxs de mascotas les asignan nombres y roles, reforzando así su posición dentro del hogar tanto en el lenguaje como en la práctica cotidiana, y ubicándolos en el marco relacional de “miembro de la familia” y “compañerx”.

Este fenómeno también se conoce como antropomorfismo: la tendencia a atribuir características humanas a los animales. Ahí radica la razón por la que cada vez más personas se nombran a sí mismas pet parents, o “mamás y papás de perrhijos“.

El motor emocional: Soledad, estrés y consumo simbólico 

La teoría de la sociedad de consumo señala que la demanda de lxs consumidores pasó de satisfacer el valor de uso de los bienes a centrarse en el valor simbólico. Ese valor es el que lxs individuos usan para construir su identidad y marcar diferencias sociales. La teoría de la economía emocional subraya que las emociones ya no son solo un resultado del consumo, sino un recurso que se produce, se moviliza e intercambia constantemente.

De acuerdo con la Universidad Normal de Shanxi, China, la tenencia de mascotas revela que la motivación proviene de un sentido de responsabilidad, como una compensación emocional por la soledad y el estrés. Las mascotas brindan compañía y apoyo emocional, especialmente para quienes navegan el estrés de la adultez.

De ahí surgen teorías sobre el futuro de la economía emocional; prácticas de consumo que exhiben antropomorfismo, digitalización y segmentación, con una diferenciación entre la compañía de perros, gatos y mascotas exóticas. El mercado, por su parte, recurre a una retórica profesional y al marketing emocional bajo el discurso del consumo responsable para construir la demanda juvenil.

Datos duros: Las mascotas en México 

En México, datos del INEGI indican que cerca del 70% de los hogares cuentan con alguna mascota. La población de mascotas corresponde a 43,8 millones de perros, 16,2 millones de gatos y 20 millones de otras especies (loros, pájaros, peces). Esta tendencia crece mientras la natalidad desciende (4,5% menos el año pasado). El mercado de cuidado de mascotas en México alcanzó los 4,800 millones de dólares en 2025 y se proyecta que llegue a 7,900 millones para 2034, con un crecimiento anual del 5.70%.

Si bien el proceso de cosificación de los animales ha comenzado a perder fuerza en Latinoamérica. En México, recientemente se decretaron leyes que reconocen a las mascotas como seres sintientes, es decir, con capacidad de sentir. Este cambio legal refleja una transformación cultural profunda; ya no se trata de “dueñxs” y “mascotas”, sino de “tutores” y “compañerxs animales“, un lenguaje que empodera el vínculo emocional y exige responsabilidades concretas. 

Cuidados para tu gathijx o perrhijx 

Aquí tienes una guía básica para cuidar de tu mascota: no esperes a que se enferme. Ve alx veterinarix al menos una vez al año (dos si es senior o de raza propensa a problemas).

Cada vez existe un público más involucradx en el bienestar de sus mascotas, con cuidados que van más allá de lo básico. Más del 80% de las mascotas de esta generación están vacunadas y visitan al veterinario al menos una vez al año. El 94% está dispuesto a invertir en alimentos de alta calidad.

Esterilización o castración: no solo evita camadas, reduce riesgos de cáncer y problemas de conducta (marcaje, celo, fugas).

Higiene dental: cepíllale los dientes con pasta especial. La enfermedad periodontal afecta el corazón y los riñones.

Plan médico: considera un seguro o un fondo de ahorro mensual para emergencias.

Integración y cercanía: el 93% de las mascotas duermen dentro de la casa y el 49% comparte la cama con sus dueñxs, lo que fortalece el vínculo, pero también exige extremar cuidados de higiene y salud.

El futuro de la tenencia responsable 

La economía emocional seguirá moldeando el mercado de mascotas con alimentos personalizados, tecnología para monitoreo de salud, aplicaciones de paseo y cuidado, y seguros médicos especializados son solo el inicio. El verdadero desafío será equilibrar el consumo con el bienestar real del animal.

Como señala un estudio reciente, la economía de las mascotas se consolida como una economía emocional madura, que genera empleo, innovación y valor monetario. Pero, ante todo, exige una reflexión ética: ¿se adopta por moda o por compromiso? La respuesta, al menos para el público más joven y para aquellxs abiertos a nuevos aprendizajes, parece inclinarse hacia lo segundo; se vinculan con una responsabilidad que va más allá de las redes sociales y se traduce en cuidados concretos, visitas al vet y una vida digna para quienes ya son un miembro más de la familia.


Fecha de Publicación:
Jueves 16/07 2026