RUGA, NONO, MOT STUDIO, DEALER DE PLANTAS Y MÁS PROPUESTAS

El diseño no es lo que ves, es lo que sientes. Recorremos la Semana del Arte en busca de las piezas que nos llamen con la vista y el concepto. Desde la nostalgia de una silla con pelotas de tenis hasta el misticismo preincaico en resina. Aquí te contamos las piezas de diseño que conocimos en Zona Maco Diseño 2026, tanto en su categoría tradicional como emergente.

La memoria como material de construcción

El diseño más potente de esta edición no nace de un algoritmo, sino de un recuerdo familiar. Andrés Gutiérrez, en colaboración con Los Patrones, presenta “Licha”, una serie de mobiliario que se siente como un abrazo a la nostalgia. La pieza es un tributo directo a su tía; toma la estructura de una andadera y la silla que ella le regaló, y en un gesto de ternura absoluta, incorpora pelotas de tenis en las patas. Es un objeto que habita con la misma naturalidad el interior y el exterior, obligándonos a mirar con respeto y diseño la vulnerabilidad de la vejez y el cuidado.

En esa misma sintonía de introspección, Joel Escalona presenta bajo el sello de Nono sus “Monumentos Domésticos”. Escalona nos propone una pausa, sus piezas son arquitectura en escala que desafía la utilidad inmediata para convertirse en objetos de contemplación. A través de formas geométricas puras, el diseñador logra que el mobiliario trascienda su materia y transforme cualquier rincón en un espacio de silencio casi sagrado.

Diálogos entre el 500 a.C. y el futuro

Uno de los puntos de fuga de la feria es VICÚS, la nueva colección de Baron & Vicario desarrollada junto al arquitecto peruano Domingo Seminario De Col. Este proyecto funciona como un puente místico entre México y Perú, rescatando la herencia de una de las civilizaciones más antiguas del norte peruano (500 a.C.). Al utilizar la resina como vehículo, logran traducir la pesadez del barro ancestral en volúmenes traslucidos, puros y silenciosos. La paleta cromática —turquesa, tierra, carbón y ocre— remite a pigmentos naturales, demostrando que la comunidad creativa es un espacio de unión frente a un mundo que insiste en dividir.

La resistencia al ritmo frenético

En una era que nos prohíbe cerrar los ojos, la Lámpara Loto de María Fernanda Martínez aparece como un manifiesto de supervivencia emocional. Inspirada en el concepto de “modernidad líquida”, esta pieza fabricada en chapa de ocume y base de encino americano no solo proyecta luz; proyecta una invitación a recuperar el tiempo para respirar. Es un recordatorio luminoso de que el descanso es, hoy en día, un lujo necesario.

Del activismo social a la alquimia de los materiales

La feria también abre espacio para proyectos de una escala colectiva conmovedora, como La Colmena. Originada en Uruapan, esta iniciativa presenta una colección inédita de prendas efímeras realizadas en Tyvek. Lo que hace vibrar a este proyecto es la colaboración de 30 creativos —desde la fotografía de Graciela Iturbide hasta el arte de Javier Marín, pasando por nombres como Alfonso Silva Pacheco, Aurora Ares, Steph Orozco y 1/8 Takamura que intervienen estas piezas para consolidar un proyecto social que invita a toda la comunidad a sumarse.

Por su parte, Carol Granciano García presenta Komorebi, un florero modular de pared que se comporta como un cuadro. Utilizando módulos triangulares con compartimientos de biomateriales hechos de desechos orgánicos, Carol permite que la naturaleza muerta se integre a la arquitectura.

En esa misma línea de simbiosis vegetal, Carla Hernández (Dealer de Plantas) nos regala “Latas de barro”. Es una escultura tejida con cuentas y silbatos que, al ser abrazada por plantas trepadoras, transita de ser materia inerte a parte viva del paisaje, resignificando el término popular de los bejucos centroamericanos.

Komorebi
Dealer de Plantas

El detalle como portador de significado

Para cerrar el recorrido, el diseño se vuelve íntimo y táctil. Ruga, el proyecto de Sofía Díaz Araiza, explora la joyería artesanal desde el vidrio de borosilicato. Sus piezas, trabajadas a mano y con incrustaciones de pedrería, tienen un aspecto “inflado”, vidrioso y con variaciones únicas que atrapan la luz de forma orgánica.

Finalmente, MOT Studio, fundado por Ana Lucía Santoyo y Gabriela Delgado, demuestra que el diseño nace de la investigación profunda en el CIDI de la UNAM. Estas diseñadoras traducen la gastronomía y sus rituales en objetos que celebran el patrimonio intangible. Para ellas, un utensilio no es solo una herramienta, sino un portador de la memoria y los gestos —el servir, el compartir, el reunirse— que definen a una comunidad.

***

Zona Maco 2026 nos confirma que los objetos que elegimos para rodearnos son, en realidad, el rastro de nuestra propia existencia. Tienes hasta el 8 de febrero para caminar estos pasillos y descubrir qué historia resuena contigo.


Fecha de Publicación:
Jueves 05/02 2026